el CASTRO de PENDIA
(PENDIA, BOAL)El castro ha sido calificado de POBLADO ENIGMÁTICO por varias razones: a su ubicación topográfica inusual se añade la desproporción entre sus potentes fortificaciones y el reducido recinto que protegían en el que, además, aparecen, junto al limitado conjunto de cabañas, dos saunas castreñas similares a las descubiertas en Coaña. Sin embargo, un examen detallado permite al visitante comprobar que, en realidad, un complejo defensivo de tal envergadura responde, precisamente, a la necesidad de transformar un emplazamiento tan vulnerable en lugar seguro para sus habitantes.
El acceso se realiza por un estrecho sendero que deja a la izquierda el FOSO DEFENSIVO que aislaba el asentamiento del resto de la sierra. Sobre su cara interna se aprecia la muralla que remata en torre en el punto más elevado del recinto y desde la que se disfruta una espléndida vista del conjunto.En su interior se disponen una docena de cabañas, de planta circular u oblonga, entre las que destaca, por su amplitud y asilamiento, la situada en el sector norte. Estas construcciones mayores, de aparición frecuente en los castros, han sido interpretadas tradicionalmente como edificios de uso comunal. Algo semejante a lo que ocurre con las DOS SAUNAS conservadas. Ambas presentan una estructura similar con cámara principal abovedada, suelo de losas de pizarra y un horno en la cabecera que, mientras en la primera de las cámaras, la más elevada, ofrece planta semicircular, es ortogonal en la segunda.
Por lo que se refiere a su fundación, varias piezas de gran antigüedad sugieren un primer establecimiento prerromano que, más tarde, sería integrado en un recinto fortificado de mayores dimensiones y cronología plenamente romana (siglo I y II d.C.) Algunos testimonios, muy escasos, indican probables asentamientos tardorromanos y altomedievales.