Ya he mencionado la importancia que tiene la fotografía en el primer momento de todo el proceso creativo. Efectivamente, es la fotografía el instrumento del que Alberto se vale para la plasmación inicial de la idea y del correspondiente tema. Viene a ser el primer testigo de la intención que el pintor tiene respecto a un motivo que ha suscitado su inquietud. Una vez que se ha seleccionado este motivo, es importante la elección de los elementos correctos para plasmar la idea en una foto, "instrumento" de que el pintor parte en su posterior trabajo en el estudio. El objetivo adecuado, un buen encuadre, a veces un filtro correcto, constituyen la base para realizar un buen trabajo, un trabajo que en ocasiones no solo sirve para la plasmación de una idea, sino que puede abrir nuevos caminos y posibilidades en la misma. La experimentación con la técnica fotográfica, sus posibilidades (y sus limitaciones), sus trucos, llevan a un aprendizaje de los motivos desde un punto de vista diferente al de la propia visión humana, lo que posibilita también unos tratamientos diferentes de estos motivos (dependiendo del criterio del artista) en la obra realizada en el estudio. Por ello, la fotografía, tradicionalmente considerada como un instrumento adecuado para la reproducción fiel de la realidad, algunas veces se convierte en creadora de ideas que, surgidas de esta misma realidad, no se corresponden exactamente con la misma.

Dicho todo lo anterior, y teniendo en cuenta que en ocasiones está en el fondo de algunas de las obras de Blanco, hay que decir que en su mayoría, los cuadros parten siempre de la fotografía, pero en pos de la reproducción fiel de la realidad circundante, una realidad que Blanco elige y considera bella, y que habitualmente sólo es modificada en relación con criterios estéticos que el artista considera acertados o por sus propias limitaciones que abiertamente reconoce. Así, de la fotografía y de esta intención del pintor, surge su técnica y su estilo minucioso, que algunas veces supera la propia "realidad fotográfica" y sus limitaciones.

Por todo esto, debemos valorar convenientemente la influencia de la fotografía en la obra del pintor que nos ocupa como un elemento esencial en la medida en que es instrumento indispensable para su trabajo de estudio, pero considerando siempre que la obra de arte está en la aplicación de los colores sobre el lienzo con un criterio siempre personal y esencialmente naturalista, consiguiendo unos valores que no son fotográficos, sino pictóricos.

La experimentación con la técnica fotográfica aporta nuevas soluciones a la idea primitiva. En este caso se ha utilizado un espejo frente al objetivo para crear una ilusión óptica.

"Capricho"